1939485_723494624366375_1281359939078037749_nTodas las tradiciones filosóficas orientales culminan en una soteriología que intenta eliminar el sufrimiento en esta vida, un sufrimiento que tiene su origen en el deseo, proveniente, a su vez, de la ilusión del yo. La ignorancia del verdadero sí mismo y la creencia errónea de ser separado es el origen último de la ilusión del ego, una ilusión que conduce inexorablemente al deseo y al sufrimiento.

Por lo tanto, la liberación (moksha) para el yogui consiste en el gozo de percibirse en identidad con el universo, convirtiéndose de este modo en el actor-espectador universal. Para adquirir la perspectiva de la unidad en la multiplicidad su mente se asemeja a la de un actor que asume diferentes estados sin identificarse totalmente con ellos.

“La realidad es una. Hay opuestos, pero no, oposición” (Nisargadatta). I Am That; Yo soy eso.

“El jñanin (el conocedor de la realidad) percibe unidad en todas las diferencias(…) La igualdad no implica ignorancia de las diferencias (…) El jñanin aprecia las diferencias pero siempre percibe y tiene la experiencia de la única realidad en todas ellas” (Ramana Maharshi). Sé lo que eres.

El vedanta advaita no es una doctrina especulativa ni religiosa, no apela a la mera razón teórica ni a la fe, ambas intrínsecamente polémicas. Es una vía experiencial que aúna comprensión y transformación, ser y visión directa y, como tal, su único criterio son sus frutos: El fruto de la alegría lúcida, del gozo sereno, de la libertad interior y de la errradicación del sufrimiento. El valor de su propuesta es, por ello universal; trasciende los límites geográficos e ideológicos para ser, sencillamente, herencia de la humanidad en su conjunto; pues el sufrimiento humano es esencialmente el mismo hoy y ayer, el mismo en Oriente que en Occidente, y han de ser siempre las mismas  -en su dimensión estructural, no necesariamente en su formulación-  las actitudes e intuiciones que conducen a su superación.

“No encontrarán nada nuevo aquí. El trabajo que estamos haciendo es intemporal. Era el mismo hace diez mil años y será el mismo dentro de diez mil años. Los siglos pasan, pero el problema humano no cambia: el problema del sufrimiento y el cese del sufrimniento” (Nisargadatta).

“No hay Oriente y Occidente en todo lo relativo a la aflicción y al temor. El problema es universal: el sufrimiento y el cese del sufrimiento. La causa del sufrimiento es la dependencia y el remedio es la liberación. El yoga es la ciencia y el arte de la auto-liberación mediante la auto-comprensión” (Nisargadatta).

“En la no-dualidad hay felicidad (ananda); en la dualidad, experiencia. Lo que va y viene es experiencia, es decir, dualidad de placer y dolor. La felicidad no puede conocerse (es inobjetiva). Uno siempre es felicidad pero nunca feliz. La felicidad no es un atributo” (Nisargadatta).

“(…) no hay tal cosa como la paz mental (…); la mente es la inquietud misma. El yoga no es un atributo de la mente, ni tampoco un estado mental” (Nisargadatta). I Am That; Yo soy eso.

Ananda (felicidad) es la naturaleza misma del Yo y de la realidad. No es, por consiguiente, un ideal, algo que ha de advenir o que ha de ser logrado en el futuro. Es lo que queda cuando se comprende lo falso como falso, cuando se descorre el velo del sufrimiento-ignorancia.

 

“Toda la pena y todo el placer provienen del amor” (Maestro Eckhart). Sermones.

“Quien me trajo aquí debe llevarme a casa” (Rumi)

“Como un bebé, sentado en el regazo de dios. Suelta todo” (Bernardo Salinas). Surya.

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“Tu verdadera esencia es Paz y Amor. Totales. Esta Paz no es el opuesto de la guerra o el conflicto; es la Paz que acepta la aparición de la guerra y del conflicto.

Este Amor no es el opuesto del odio; es el Amor que acepta sin condiciones todo lo que surge, incluyendo el odio”.
(Randall Friend).

 

¿Qué me ocurre a mí?

El personaje en la historia no desaparece; también está surgiendo espontáneamente desde esto. Tú continúas viviendo tu vida; tienes experiencias,  “buenos” y “malos” momentos, alegría y tristeza. Todo ello ocurre. Es asombroso simplemente tal como es. Es el “prosaico” vivir.
 
Surge una nueva perspectiva, basada en la realidad de lo que tú eres. Tú eres simplemente este presenciar luminoso. El resto viene y va.

No puedes cambiar la historia. Tratar de cambiar la historia es la raíz del sufrimiento. Y lo que es más: ves que no puedes cambiar la historia porque es, simplemente, “realidad ocurriendo”. No hay ningún control. ¿Quién sabe que puede ocurrir luego? Esto es vida viviéndose a sí misma. Es una bella y “cruda” realidad viviente y está ocurriendo ahora mismo, pero nadie lo está “haciendo”.
 
Este presenciar vacío es feroz y temerario: lo ve todo. No se puede detener y no se puede destruir. Tú eres eso.
(Chad Barber).

 

 

Un ser que despierta, que se recrea, que sólo usa la mente para recordarse a sí mismo en su estado puro, verdadero, libre, trascendente, ya no tiene más miedo al futuro ni dudas respecto de él, ni siquiera deseos de ser feliz, porque ya lo es en este instante; no tiene nada que lograr porque ya lo es todo, no tiene nada ni nadie de quién esconderse, porque no ve nada ni nadie separado de sí o en conflicto con el momento presente. Un ser así, no se identifica con su cuerpo y lo recrea mientras lo está utilizando en el momento actual. Y, por sobre todo, no le tiene miedo a la muerte, porque sabe que no puede morir. Un ser así llega a un estado tan sublime, tal real, que sólo vive y genera vida en cualquier plano y situación en la que se exprese y manifieste. Un ser así es lo que tú eres.
(Anónimo).
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